"El reconocimiento de lo sagrado empieza, simplemente, cuando nos interesamos por cada detalle de nuestra vida."
Chogyam Trungpa

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jueves, 9 de septiembre de 2010

Masanobu Fukuoka

Fukuoka se fué a los 95 años, dejando tras de si el ejemplo vivo de una manera radical y revolucionaria de entender la relación con la tierra y un método agrícola basado en la contemplación de la naturaleza y en la mínima intervención humana. Un método capaz de reverdecer y reforestar zonas áridas. Capaz de obtener los mejores resultados de la tierra desde el No hacer.
El campesino humilde y sabio taoísta, el autor de La revolución de una brizna de paja, el poeta, el filósofo, el intelectual, el padre de lo que se llamó la agricultura natural, el inventor del nendo dango y uno de los máximos inspiradores del movimiento permacultural.

A los 25 años de edad, entró en una profunda crisis existencial que lo llevó a cuestionar radicalmente el sentido de su vida, de la humanidad y del planeta. Descubrió que "la gente en su mayoría ya no es completamente humana y que la Naturaleza en gran parte ya no es completamente natural". Así, regresó a su pueblo natal, se dedicó a tratar de trabajar con la naturaleza, a prueba y error en su pequeña granja, hasta que logró un huerto natural que es al mismo tiempo un bosque, una hortaliza y un jardín, en donde conviven cerezos, duraznos, ciruelos, mirtos, acacias, verduras, arroz, plantas de olor, medicinales, y flores;  y todo esto... sin labranza, no fertilizantes, no pesticidas, sin escarbar y sin podar. Esto constituye precisamente lo que Fukuoka llama Los Cinco Principios del Cultivo Natural.

Wendell Berry, estudioso de Fukuoka, señala que éste último nos deja bien claro que "Cuando cambiamos la manera de cultivar nuestro alimento entonces cambiamos nuestra comida, a la sociedad y nuestros valores", y que en este cambio tenemos la responsabilidad de tomar nuestro propio consejo y ponerlo en práctica antes de ofrecerlo a otra gente.

Para Masanobu Fukuoka sanar la tierra y purificar el espíritu humano eran un mismo proceso. Su filosofía del "No Hacer" partía de la idea de que, en lugar de preguntarse qué pasaría si se hiciese esto o aquello, los seres humanos nos deberíamos preguntar qué pasaría si no se hiciese. De allí que Fukuoka nos recuerda que "Cuando se entiende que uno pierde la alegría y la felicidad en el esfuerzo por poseerlas entonces la esencia del cultivo natural será realizada".

Fukuoka no labraba, ni araba, ni usaba abonos químicos, ni compost preparado, ni quitaba las hierbas que crecían en sus campos de arroz, centeno o cebada. Practicaba la agricultura cooperando con la naturaleza, en lugar de querer mejorarla, exigiéndole resultados. Dándole primero, para luego recibir de ella. Respetaba sus ciclos e interfería en las comunidades animales y vegetales de sus campos lo menos posible.
La búsqueda del patrón de la naturaleza, del descubrimiento del modo en que ella se desenvuelve, condujo a Fukuoka a la conclusión de que el conocimiento humano convencional y el del cientificismo es como el actuar de un tonto que hurga en libros de día y de noche, afectando sus ojos hasta la miopía más aguda y lo curioso de todo esto es que por lo que hurgaba con tanto afán era ¡el llegar a inventar un artefacto para curar precisamente la miopía!! Y aún se siente orgulloso de su invento.

Para Fukuoka el conocimiento científico y la hiperactividad humana, al acumularse, ha resultado en perder la sabiduría de una vida simple, plenamente consciente de cada instante y por otra parte se ha creado un mundo terriblemente complejo, materialista, peligroso, soberbio, pues en última instancia el mundo es impredecible. Cuando el ser humano apareció sobre la faz de la Tierra, ésta y su matriz (el universo) ya tenían millones de años en movimiento. Hay que detenerse, observar profundamente y hacer entonces lo vital y simple. Necesitamos ver al mundo con una mirada fresca y directa.

Para mejorar la producción de la naturaleza, y convertir desiertos en bosques, creó el nendo dango, un método de sembrado que no requiere arado y que consiste en mezclar semillas dentro de unas bolitas de barro que se esparcen por el campo y que brotan cuando la primera lluvia intensa la libera de su cascarón.

Fukuoka vivia básicamente de la venta de sus frutas y verduras orgánicas. El describe a los alimentos producidos a base de agroquímicos sintéticos como “manufacturas industriales los cuales son una confección química acuosa de nitrógeno, fósforo y potasio  a base de saborizantes, colorantes, texturizantes y conservantes artificiales”.
La forma de producir los alimentos determina, en última instancia, a la "fabrica social", es decir, al estilo de vida, sentido y destino del planeta y a la experiencia humana. . .

http://www.permacultura.cl/files/revolucion_brizna_paja.pdf

Aquí dejamos una entrevista realizada por Toni Marín a Masanobu Fukuoka para la revista Eco Habitar con motivo de la visita del Maestro a Mallorca en Marzo de 1999.