"El reconocimiento de lo sagrado empieza, simplemente, cuando nos interesamos por cada detalle de nuestra vida."
Chogyam Trungpa

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Wu Wei. El arte de hacer desde la no-acción.


Desde tiempos inmemoriales, algunos antiguos sabios chinos acuñaron un concepto cuya sola enunciación representa un inmenso logro en la historia del conocimiento filosófico a la par que la expresión del método de conducta más sutil y poderoso que existe.

Frente a los habituales y manidos valores del voluntarismo, la acción desbordante, la energía frenética, o el dinamismo de la excitación, la propuesta de este paradójico hacer sin acción, se revela tan seductora como inaprensible si se trata de comprender desde una perspectiva limitada o reduccionista.



Es evidente que nuestra educación occidental ha sido cimentada precisamente en la exaltación de esos principios, y hemos sido formados en la cultura de que por encima de los medios está la consecución de los objetivos, y que son los logros los que determinan ese apreciado valor social llamado éxito, que a veces de manera lastimosa tratamos de alcanzar incluso a costa de las conductas más destructoras tanto con uno mismo como con los demás.
Tal vez por ello, el Wu Wei sea para nosotros, los occidentales, más difícil de comprender que para los pueblos de Oriente aunque, en realidad, el factor educacional es mucho menos condicionante que el deseo sincero que cada persona tenga de orientar su vida hacia la conquista de la paz interior.

Pero, ¿es este concepto algo más que una reflexión ingeniosa fruto de alguna mente extravagante? Y, lo que es más importante: ¿es susceptible de ser aplicado en el ámbito de lo concreto, en el mundo de lo práctico?, ¿cómo es posible hacer desde el no-hacer?, ¿no son ambas ideas antagónicas?

Pues bien, la práctica del Wu Wei en la vida diaria no sólo es posible, sino que reporta unas cotas de calidad de vida, tanto exterior como interior, de gran valor.

Veamos ahora las tres pautas principales sobre las que es posible desarrollar el Wu Wei y cuyo aprendizaje crea un modelo de escenario idóneo donde el arte del no-hacer puede manifestarse.




La tranquilidad 

Si la definimos como la virtud de no desasosegarse con facilidad y el dominio en la eliminación de los movimientos (tanto físicos, emocionales y mentales), la brusquedad y la violencia, con su obtención lograremos un elemento imprescindible para la acción correcta en todos los órdenes de la vida. 

Si bien es cierto que la tranquilidad es un fruto que crece a la luz de la madurez y la experiencia, no es menos cierto que se trata de una actitud asumible y adaptable a nuestra conducta a través de un aprendizaje consciente.

La ligereza 

Dentro de la enseñanza taoísta, podemos definir la ligereza como la virtud de no cargar de contenidos densos el significado de los sucesos en los que somos protagonistas (tanto si son felices como si son funestos) así como el dominio de discernir adecuadamente entre aquello que es importante y lo que no lo es o, dicho en palabras de los antiguos sabios, separar lo fundamental de lo accesorio.

Es obvio que esta separación, realizada desde un cierto nivel de consciencia, invita necesariamente a ser liviano ya que, en realidad, aquello que es realmente importante “un hombre de verdad es capaz de llevarlo dentro de sí mismo”.

La sencillez 

Aplicando una somera observación a la conducta humana, se evidencia de inmediato la enorme tendencia que tiene el hombre a complicar las cosas, lo cual está íntimamente ligado a su asombrosa capacidad para perjudicarse a sí mismo.

Si definimos la sencillez como la virtud de gestionar la vida con la menor inversión de tiempo, esfuerzo, energía y medios posibles, podremos observar que el beneficio se multiplica en proporción directa a la reducción de la complejidad. Además, si en la virtud de la sencillez está presente la calidad intrínseca a la falta de artificio y la carencia de ostentación, encontraremos en esta conducta ante la vida una de las más queridas por los aspirantes a la maestría del Wu Wei. 




El Ser no hace, es. 

Antes de continuar debemos aclarar que el Wu Wei no tiene nada que ver, ni con la pasividad, ni mucho menos con la inactividad. Muy al contrario, siendo como es el arte de “permitir que las cosas sucedan siguiendo el flujo natural de la existencia”, podemos afirmar que el no-hacer es la máxima expresión de la acción. 

Y, en este mismo orden de definiciones, podemos citar a Blofeld cuando habla de “escapar de la acción artificiosa, calculada e interesada” y de la “acción siempre espontánea y de acuerdo al momento presente”. A estas afortunadas expresiones podemos añadir la falta de ansiedad, tensión, cálculo y, sobre todo, de interés respecto a los resultados. Es decir, una acción auténtica y que brota de lo más profundo del ser, dejando al margen todas las artificiosas necesidades del ego.

Dentro de los factores que envuelven al Wu Wei, lo que se define como la “acción libre de objetivos” representa su eje nuclear. Hemos dicho que todos los elementos de previsión, deseo , necesidad, cálculo y manipulación parten directamente del ego, y toda la catarata de intenciones y objetivos que éste convoca tiene como misión el dar respuesta al complejo e irreal mundo que habita. Los antiguos maestros se dieron cuenta de que si se le sustraía al ego la posibilidad de “hacer”, esa inactividad iba debilitándolo paulatinamente.
Asimismo, siendo conscientes de que la inactividad es nociva en sí misma por la nula capacidad de aprendizaje que supone y por las secuelas que produce la paralización de la energía, desarrollaron la estrategia de la “acción libre de objetivos”, cuya clave es que la energía no esté al servicio del ego para disfrazar sus carencias, satisfacer sus necesidades o proteger de sus miedos, sino ponerla al servicio del ser.

Y es en este momento cuando es posible que se establezca el tránsito mágico que va desde el hacer al no-hacer, pues el ser no hace, es.

Ni que decir tiene que en esa identificación total del ser humano con la vida ya no existen ataduras. Además, representa una conquista monumental, la posibilidad de transformarse en una manifestación profunda del poder superior, cuyos actos, por su propia naturaleza, estarán ya siempre al servicio del diseño divino.




La no-exitación.

Otro aspecto importante a considerar asociado al Wu Wei es el de la no-excitación. Habitualmente, la excitación es el punto de partida de la mayoría de nuestros actos: excitación sensorial, sexual, emocional, mental, intelectual, etcétera. De hecho, una de las causas principales de la infelicidad humana reside, según los antiguos maestros, en la búsqueda incesante de nuevas fuentes de excitación, es decir, de estímulos exteriores susceptibles de crear reacciones en nosotros.

Pero esta facultad reactiva, si bien supone una enorme fuente de aprendizaje necesaria, es capaz de convertirse, incorrectamente utilizada, en la mayor responsable de nuestra falta de libertad.

Recuerdo una ocasión en la cual, un maestro Zen que estaba de visita en España ilustró esta enseñanza señalando al toro bravo, perennemente “excitado” por la muleta del torero, como símbolo de la enorme capacidad de manipulación que la excitación es capaz de provocar en el ser humano.

Los mejores argumentos y herramientas que podemos manejar para huir de la terrible servidumbre que supone la excitación son la indiferencia y desafectación frente a lo superfluo, lo estúpido o las múltiples y variadas “muletas” que la vida diaria nos presenta como excitantes engaños que nos conducen de un lado a otro, creyendo además que ejercemos nuestra voluntad, cuando en realidad sólo respondemos mecánicamente a un juego de reacciones que nos abocarán la mayoría de las veces hacia el dolor.



Este breve cuento hindú puede ilustrar este punto, principalmente en lo que se refiere alas servidumbres emocionales: 

Un buscador espiritual con una fuerte tendencia a dejarse manipular por factores externos fue a visitar a un maestro para plantearle el siguiente problema: 

-Maestro, no soy capaz de encontrar la paz interior. 
-¿Cuál es el motivo?- interrogó el maestro. 
-Lo ignoro. Por eso estoy aquí, buscando tu sabiduría y consejo. 

El maestro quedo pensativo unos instantes y dijo: 
-Vas a ir ahora mismo al cementerio. Allí te sentarás en medio de las tumbas y pasarás la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos. 

El discípulo obedeció y, una vez que hubo cumplido la tarea, regresó.
-¿Has hecho lo que te dije?- preguntó el maestro.
-Así lo he hecho- respondió el estudiante.
-Bien; pues ahora volverás al cementerio y pasarás la tarde vertiendo insultos e injurias a los muertos. 

El discípulo volvió a cumplir la orden del maestro. Llegada la noche, regresó de nuevo.
-Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clase de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos?
-¿Qué te contestaron los muertos?- preguntó a su vez el maestro-
-¿No se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas?, ¿tal vez se volvieron indignados y coléricos con tus insultos? 
-Pero maestro, eso no es posible. ¿Cómo van a reaccionar si están muertos?

-Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: la ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean. Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz interior. 






Posiblemente no sea mala propuesta el ejercitarse en el aprendizaje de esta acción sin-hacer, y aunque si bien la aspiración que nos deja la frase de Chuang-Tse “La alegría y la felicidad perfectas sólo pueden encontrarse en la no-acción” sea un poco elevada, si que podremos reencontrarnos, aunque sea en un tono más modesto, con algunos valores un tanto olvidados como los mencionados de la sencillez, tranquilidad, ligereza y anonimato.


http://www.proyectopv.org/1-verdad/wuwei.htm

lunes, 1 de abril de 2013

Sangye Menla, el Buda de la Medicina.



Asiste a todos los enfermos; 
sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores;
protege a quienes no pueden atenderse o medicarse por falta de recursos materiales o ignorancia; 
alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar; 
vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa; 
acompaña a quienes pasan las noches insomnes;
 visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos; 
ilumina a quienes pasan una "noche oscura" y desesperan; 
toca los miembros y músculos que han perdido movilidad; 
ilumina a quienes ven tambalear su fe y se sienten atacados por dudas que los atormentan; 
apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran; 
calma a quienes se estremecen por dolores; 
concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan; 
devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia; 
disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos; 
vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento; 
y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor, 
los consuelan en su angustia y los protegen con caridad.


domingo, 18 de noviembre de 2012

8RM. Una conexión anatómica con nuestro comienzo.


De todos los puntos energéticos que conocemos de los meridianos, el más especial por sus características únicas, es el 8 de Ren Mae. Es singular por varios motivos: Porque se localiza en uno de los Ocho Meridianos Extraordinarios y por su situación anatómica: El ombligo.

Trayecto del meridiano de Ren Mae. Recordemos que los Meridianos Extraordinarios son los más "celestiales" de los meridianos del organismo; aquellos que configuran nuestra energía más elevada y sutil. En ellos se encierra el sentido energético trascendente de cada individuo. Son los que más directamente enlazan nuestra energía con la energía del Universo y los que, por tanto, nos hacen estar más conexionados con nuestra procedencia primigenia, con nuesto ser más profundo.


A través de ellos nos podemos conectar con nuestro propio ser original, con la función que el Cielo ha preparado para cada uno de nosotros. 


Además, Ren Mae junto con Tou Mae marca el recorrido de la denominada Orbita Microcosmica. De hecho, 8 de Ren Mae (Palacio de la Providencia, Puerta del espiritu , Fusión del soplo) queda a la misma altura en la parte anterior del cuerpo que el 4 de Tou Mae (Migmen-Puerta de la Vida) en la parte posterior.

Sin embargo, no es la finalidad de este escrito tratar sobre ellos, sino sobre las relaciones anatómicas del punto que da título a este escrito: 8 De Ren Mae. Como decíamos, 8 de Ren Mae se encuentra en la zona umbilical y de esto es de lo que trataremos a continuación. Todos sabemos que el ombligo es un territorio muy especial del cuerpo humano puesto que es la cicatriz residual que el cordón umbilical nos deja cuando, despues de que nacemos es cortado, se seca y cae. Habitualmente se configura como una oquedad más omenos marcada en cada individuo, como una especie de inmersión de la superficie corporal hacia nuestro propio interior.

El ombligo es una configuración que conecta interior y exterior del cuerpo, presente y pasado del individuo. Es una estructura actual que deriva de una formación que fue imprescindible en nuestra materialización: El cordón umbilical. Es, por tanto, un elemento anatómico que representa vestigios de nuestro pasado embriológico-fetal.
Desde esa traza de nuestra vida intrauterina surgía el auténtico nexo de unión del microcosmos en expansión (feto) con el macrocosmos del cuerpo materno (a su vez, microcosmos conectado al Macrocosmos Universal). Es decir, el cordón umbilical es la herramienta anatómica de conexión Universo-individuo. Cuando la Energía Cósmica ya se ha materializado completamente en el nuevo ser permitiéndole,por tanto, la autonomía, nacemos. Y al nacer, ese cabo de unión ya no es necesario. Sin embargo, quedan restos embrionarios en el organismo para recordarnos nuestros comienzos; para que nos reencontremos, a un nivel tanto físico como emocional, con lo más primigenio de nosotros mismos.

Hagamos un breve análisis de la anatomía del mismo. Si ya es singular su simple configuración externa, adquiere una notable importancia energética si consideramos sus relaciones anatómicas internas. Durante la vida intrauterina esta zona es por la que discurre el conducto que contiene los vasos sanguíneos que conectan la placenta con el feto, así como una estructura denominada uraco. El uraco es un tubo que conecta la vejiga urinaria al ombligo durante la vida fetal. Despues del nacimiento, el uraco se cierra de manera normal y se convierte en un ligamento: El ligamento umbilical medio. Este ligamento, remanente embrionario, es un cordón fibroso que se extiende desde la parte superior de la vejiga hasta la parte interna del ombligo. Discurre por la parte anterior del peritoneo, que cubre la cara superior de la vejiga y se refleja hacia la cara anterior del útero, formando el fondo de saco vesicouterino.

A través de estas relaciones anatómicas, podemos acceder a las estructuras internas del abdomen, sea de forma física (como se hace en las laparoscopias de la Medicina occidental) o sea de forma energética (como hacemos en la MTC mediante la aplicación de energía térmica en el tratamiento de moxa con sal).
Algunos de los órganos internos que se interrelacionan entre si a través del peritoneo (que tapiza interiormente el ombligo) son: Riñones, uréteres, vejiga, matriz , ovarios, etc. Con este superficial repaso a la configuración umbilical, podemos entender mejor la utilización del tratamiento energético en este punto de Ren Mae.

Debido a la idiosincrasia anatómica de este lugar, el calor que emite la moxa penetra ,a través de las estructuras descritas anteriormente, hasta la profundidad del contenido abdominal. La energía calorífica, a través del ligamento umbilical medio se puede transmitir directamente a la vejiga y, por sus relaciones peritoneales, a todos los órganos relacionados con esta fascia, activando las funciones de los órganos contenidos en él. De hecho, las personas que han sido tratadas en 8RM describen la penetración del calor hacia el interior como "un hilo o cordoncillo". Ahora sabemos que, anatómicamente es absolutamente cierto.

Sin entrar en detalles, recordemos algunas de las utilidades de la terapia en este punto son:
Tratamiento de fertilidad femenina y tratamientos del Shen. 
La primera utilidad queda clara por las relaciones anatómicas. La segunda, en la que se busca "la conexión interna con uno mismo" también es evidente por el significado primario del cordón umbilical, del cual el ombligo es un vestigio residual. Al ser el cordón umbilical el nexo que fusiona la Energía del Cielo con la Energía de la Tierra para dar lugar a un ser humano, no es extraño que este punto energético, también fuera denominado "La Fusión del Soplo". Por otra parte, la energía emocional se consideraba por los taoístas la esencial o propia del ser humano; de tal forma, 8 de Ren Mae es vestigio palpable de nuestra materialización y, por ello no es extraño que una tercera denominación del mismo fuera "La Puerta del Palacio Emocional". 
¿Seremos, acaso, cada uno de nosotros un "palacio emocional" construido por el Cielo en la Tierra? ¿Y a ese "palacio emocional" no se accederá por la misma "puerta" que a la propia vida?

Si consideramos tanto la parte anatómica como la energética, es absolutamente explicable que este tsubo se utilice en aquellas personas que necesiten armonizar o desbloquear sus emociones, puesto que es un reencuentro con el umbral de su "propio Palacio Emocional", su ser más inherente. De tal forma que cuando uno retoma el contacto con la conciencia de su propia energía celestial materializada se puede recuperar la autoestima en aquellos casos en los que se hubiera perdido. 

Redescubrir ese soplo primigenio, tambien puede ayudar en algunos casos de depresión, ya que esta última no es sino la negación del deseo de vivir. Los tratamientos encaminados a la parte anatómica puede tener una cierta explicación desde la Biomedicina actual, tal como hemos visto. Las terapias del Shen tienen un enfoque más profundo y abstruso.

C.Campos Os añado un video que merece la pena ver. En varias imágenes veréis como el feto agarra y juguetea con su cordón umbilical. Con esa imagen, os sobrarán todas mis palabras



http://medicinaytaoismo.blogspot.com.es/

sábado, 19 de mayo de 2012

Shen Nong prueba cien hierbas


Hace unos 5000 años, cuando Shen Nong fue el jefe de la tribu Jiang, la gente vivía en comunidades primitivas.
En aquel entonces, no había leyes penales, cárceles, ejército ni policía.

Shen Nong era un hombre inteligente y laborioso. Tenía un corazón ardiente puesto al servicio de su pueblo.

Según se dice, él fue el inventor de la agricultura. 

En la remota antigüedad, los seres humanos vivían pricipalmente de la caza, pero a medida que fue aumentando la población, el número de animales comenzó a disminuir. La gente se vio obligada a buscar vegetación o mijo silvestre, aunque no todas las veces los hallaban.
Ante esta situación, Shen Nong decidió roturar la tierra en sus alrededores para plantar cereal de modo experimental. Tales cultivos crecieron con lozanía y dieron muy buenas cosechas, lo que permitió almacenar el cereal para garantizar la vida de la gente durante todas las cuatro estaciones del año. Precisamente, a ello se debe su nombre de “Shen Nong”, Dios de la Agricultura.

Viendo que su pueblo era atacado frecuentemente por las enfermedades, Shen Nong se entristeció. “¿Qué hacer? – pensó - ¡Qué bueno sería si yo pudiera encontrar algunas hierbas medicinales o inventar algunos remedios para aplacar el dolor de la humanidad!” pero en la tierra había tantas variedades de hierbas y árboles, que era imposible saber cuáles eran curativas o para qué enfermedades servían. Decidido a salvar la gente de las dolencias, empezó a probar todas las vegetaciones para buscar los que fueran medicinales.
Shen Nong erró por el campo y las montañás, recogiendo toda clase de palntas, observando detenidamente su apariencia y probándolas. Entre ellas, había acres, dulces, amargas, picantes y saladas; unas le hacían sentir calor, otras, le refrescaban; algunas fortificaban a los hombres mientras que otras servían para eliminar la hinchazón y calmar los dolores. Pero había muchas que eran sumamente venenosas.

Durante su investigación, en cierta ocasión, Shen Nong se envenenó más de 70 veces en el curso de un día. De toda manera, sobrevivió con valiosas experiencias sobre las hierbas medicinales.

El cultivo de cereales y el descubrimiento de las plantas medicinales fue un gran acontecimiento en la existencia de la humanidad. Además, dicen que Shen Nong impulsó la formación del mercado primitivo, en que la gente se intercambiaban los productos que les sobraran. 


Por eso, no es de extrañar que, con la sola mención de este nombre, la gente expresara un respeto profundo hacia él.


http://espanol.cri.cn/chinaabc/chapter17/chapter170105.htm

martes, 8 de mayo de 2012

Alquimia Interior Taoísta 內方術道教




Mantenerse en el centro, vacío, silencioso,
espíritu sereno, actitud relajada, perfecta lucidez.

Cultivar la naturaleza original, simplicidad de acción y pensamiento.
Contemplarse internamente, irradiar externamente.

Deleitarse en lo sencillo y no en los placeres y lujos innumerables,
no buscar lo sofisticado, regresar a la fuente.

Estar libre de ataduras es tener fortuna,
tener la mente clara y tranquila es prosperidad,
los deseos y la ansiedad bloquean la energía y el espíritu.

El Yin y el Yang son las constantes del Cielo y la Tierra,
los padres del cambio, la naturaleza de todas las cosas,
incluso las personas más ignorantes trabajan de acuerdo a su ritmo.

                      Mantén el corazón tranquilo, sella los sentidos y siéntate como una tortuga.  
Cuando el Agua y el Fuego se equilibran, la vida se prolonga.

Si estás en el ahora, estás en el infinito.

La sustancia es el Yin (Pensamiento), la función es el Yang (Voluntad),
 la acción se origina en la inacción, la quietud es la madre del movimiento.

Vitalidad, energía y espíritu, los tres tesoros que hay que proteger.      

La conciencia (Shen) depende de su esencia (Jing).

No seguir lo mediocre e insignificante, estudiar y practicar el principio de la vida (Tao).

Método práctico del Abuelo Lu: Mantener la serenidad,
no apresurarse, todo lleva su tiempo, practicar cada día.

El arte de la paz es el arte de conocerse uno mismo,
permanece en la sencillez del momento presente.

Todo lo que reprimes y rechazas no te lo puedes quitar de encima,
evita las emociones extremas que agotan la energía y dañan los órganos.

Hacer mucho ruido te roba fuerza interna, el silencio te da poder.

Cuando la persona pierde la virtud del Tao, ninguna medicina le podrá ayudar.

La felicidad reside en nuestro espíritu, no tener nada es la libertad.

El Corazón es el portador de la sabiduría,
siempre tiene que estar tranquilo, mantener la claridad, la luz.         

Respirar bien es unirte al Tao, no hacerlo es ir directo a la enfermedad,
un día es un año, una respiración una vida.

Libre de deseos, fuerte como el acero.

Honestidad, rectitud y confianza.

Mente clara, voluntad firme, espíritu elevado.




                                                                                                        

                                                                                                        

domingo, 15 de abril de 2012

Dr. Alberto Martí Bosch

El Dr. Alberto Martí Bosch trabajó muchos años con niños como oncólogo pediátrico hasta que dados los escasos resultados que obtenía con los tratamientos convencionales y, sobre todo, viendo día a día el enorme sufrimiento que con ellos les causaba abandonó definitivamente su práctica. 


Hoy, veinte años después y tras formarse ampliamente en disciplinas que no se enseñan en las facultades de Medicina, aborda el cáncer de una forma holística teniendo en cuenta ante todo el principio hipocrático de 
"Lo primero, no hacer daño". 


Tratamiento que tiene en cuenta los aspectos psicológico y emocional además del físico, ámbito éste en el que desintoxicar, resolver posibles carencias vitamínicas, minerales, ortomoleculares, enzimáticas y hormonales potenciando así el sistema inmune y equilibrar el organismo bioenergéticamente son pasos siempre útiles y necesarios. 


Sin duda una de las ponencias más brillantes dictadas durante el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que se celebró en su día en Madrid (España) bajo el patrocinio de la WORLD ASSOCIATION FOR CANCER RESEARCH (WACR) y la revista española Discovery DSALUD.


miércoles, 11 de abril de 2012

La causa primaria del cáncer.

SANGRE  ÁCIDA - SANGRE ALCALINA

Según Otto Warburg, premio Nobel de fisiología y medicina 1931, todas las enfermedades, incluído el cáncer se originan en un exceso de ácido, provocado por una alimentación anti-fisiológica y un estilo de vida anti-fisiológico (sedentario).

La dieta tipo occidental basada en proteína animal, harina blanca y azúcar (pocas semillas, verduras y cereales) es fuertemente acidificante, lo que explicaría la gran prevalencia de enfermedades crónicas en todas las edades.




LA RAÍZ DE LA VIDA

Todo organismo viviente tiene una raíz. Nuestro cuerpo tiene la suya y es el centro energético situado en las profundidades del abdomen. El médico tradicional de oriente es conciente de que para curar, debe ante todo fortalecer la raíz. En toda enfermedad la raíz es siempre una.



Gracias por todo Dr. Martin Macedo.

domingo, 1 de abril de 2012

Cultivar la Sabiduría.

Si los taoístas utilizan la palabra «Cultivar», es porque consideran que «Cultivar» es la única forma de evolucionar espiritualmente de manera real y precisa. Es por eso que «Cultivándonos», nos convertimos en los únicos «jardineros de nuestra vida», cosechando los frutos verdaderos de nuestra labor y no solamente los frutos ilusorios del intelecto.

«Cultivarse» es Amarse. Es dar con el corazón, sin condiciones, sin prejuicios, sin críticas, a pesar de cualquier circunstancia. Sigue el ejemplo de la Naturaleza, ella sabe escucharnos y nos acepta tal cual somos, sin proyectar ninguna emoción densa y sin perturbar el curso natural de la vida.

El Arte de «Cultivar» nuestro jardín interno comienza por la «preparación del terreno», transformando nuestras viejas costumbres estancadas que nos impiden evolucionar. Es muy importante tomar la responsabilidad de hacer todo lo que sea necesario para que el terreno de nuestra existencia sea fértil y productivo.

Siembra las semillas del Amor, de la Sabiduría, de la Compasión, de la Generosidad y de todas las cualidades del espíritu que necesitas para armonizar y equilibrar tu vida. Deja que cada semilla encuentre su sitio y se instale profundamente para poder crecer. Aprende a integrar esta sabiduría elevada del corazón, en todas las actividades de tu vida cotidiana.

Desarrollando nuestro estado de consciencia en el momento presente y practicando la Meditación, damos lugar a un proceso de renovación en el interior de nosotros mismos, lo cual ayuda a que las semillas sean puras y potentes.

Aprende a regar, a cuidar, a limpiar, a purificar y a Amar tu jardín interno. Ocúpate de él como si fuera el jardín mas sagrado de la tierra y del cielo. En cuanto percibas un desequilibrio, transfórmalo en algo positivo.

Dale agua si está seco, límpialo y purifícalo si tiene parásitos, caliéntalo si tiene frío, dale mucho Amor a cada instante; y acepta que aún las circunstancias aparentemente difíciles o negativas, son útiles y necesarias como una forma de abono.

Observa el crecimiento. Aprecia la fuerza maravillosa de la alquimia interna, de la simplicidad y profundidad de la vida, de la sabiduría y de los ciclos naturales.

No olvides que cosecharás todo lo que has sembrado.

Aprende a ser paciente y tolerante, a vivir el desapego y la contemplación, al mismo tiempo que la lucidez y la presencia total.

Prepárate para recolectar los frutos. Se humilde y acepta lo que llega hacia ti. Se sincero, toma solamente lo que necesitas. Se perseverante y deshazte progresivamente de todo aquello que impide tu desarrollo espiritual.

Se feliz y disfruta tu cosecha, pero aprende a guardar la «justa medida», para no caer en un exceso o una carencia. Aprende a organizarte de manera eficaz, guardando una parte para tu «reserva de energía personal», otra parte para la vida diaria y otra parte para reciclar y continuar el proceso evolutivo.

En el TAO nada se detiene. Todo circula constantemente como nuestra respiración. No pierdas el tiempo dispersándote y rompiendo el ritmo armonioso, eso sería una falta de respeto hacia la integridad de tu naturaleza original.

Simplemente, siguiendo el ritmo natural del Tao, encontramos un tiempo para todo. Así como la tierra descansa durante el invierno, nosotros nos reposamos durante la noche y nos recargamos de energía durante la práctica, equilibrando nuestro Qi original.

El arte de cultivar es todo eso, pero es también la mejor manera de aprender a conocerse a si mismo, a descubrir nuestra verdadera naturaleza y quitar las máscaras de nuestra personalidad artificial y condicionada por el mundo de la ilusión; dejar aparecer la verdadera luz de nuestro ser interno sabio e impasible espejo del universo, ya que profundamente formamos una unidad.

Sin embargo, existe un «secreto» para ser un buen «cultivador», que consiste en lograr «el silencio interno» (del intelecto), dejándose guiar por la inteligencia suprema del corazón y sin ninguna intervención del Ego. Si el Ego se entromete, imponiendo sus juicios personales, es imposible «cultivar» la sabiduría y el proceso de nuestra evolución espiritual será bloqueado, sin poder ir mas alla de las barreras puestas por el Ego.

Entonces, mantente vigilante, lúcido, paciente, tolerante, perseverante, humilde, sincero y lleno de amor. El universo necesita de ustedes «cultivadores del espíritu», para poder continuar a ofrecernos nuestro templo sagrado interno y externo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Roy Littlesun, El Regreso de la Alquimia.



Hay dos tipos de ciencia, la deductiva y la inductiva. La ciencia deductiva es la ciencia actual. Y la ciencia inductiva fue prohibida, bajo penas de tortura y muerte, a partir de la infame inquisición. Pero esta “caza de brujas” aún no ha acabado.

Para ser Observadores verdaderos debemos Saber desde nuestro Interior. Hoy en día es muy obvio que la “ciencia convencional” puede, pero no dará solución a ninguno de nuestros problemas, ni siquiera a uno solo.

Por ello hemos de reunir el Coraje y dejar que el Espíritu nos guíe para el Regreso de la Alquimia, cuyo laboratorio era la Cocina!

Roy Littlesun presentará el Qué, Cómo y Por qué para que la verdadera Ciencia regrese al contexto de la Creación (“el cuadro total”) y poder VER así con los ojos del Espíritu.

http://lacajadepandora.org/2012/02/25/roy-littlesun-veamos-con-los-ojos-del-espiritu/#more-2037

miércoles, 14 de marzo de 2012

Vivir de la luz



En el principio fue la luz (vivir de la luz) 

“Vivir de la luz” sigue un fenómeno del que solo son conscientes unos pocos en Occidente, el “respiracionismo”, profundamente ignorado en los medios de comunicación y, por tanto, desconocido para el gran público.


El documental presenta diferentes personas que supuestamente pueden sobrevivir sin comida y sin bebida durante semanas, años, incluso décadas. La mayoría de nosotros, como habitantes del mundo moderno, experimenta este fenómeno como un increíble ataque a nuestro concepto científico del mundo y simplemente diría: ¡es imposible!


Sin embargo, “Vivir de la luz” es un documental basado en experiencias personales, entrevistas y experimentos de laboratorio científicamente realizados y documentados, y a la vez un intrigante y apasionado viaje alrededor del mundo que explora los conocimientos y las tradiciones espirituales orientales, y también aborda los últimos modelos explicatorios nacidos de la física cuántica.


Y su conclusión, por increíble que parezca, es que hay gente que no necesita comer ni para vivir ni para sostener su metabolismo. Simplemente, viven de la luz.

viernes, 24 de febrero de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Camino a la inmortalidad

”Camino a la Inmortalidad” es un documental elaborado por RTVE para el canal Cultural.es en el que se abordan los avances sobre la investigación científica del envejecimiento. Durante unos 53 minutos se recorren diversas teorías sobre las causas del envejecimiento, relatadas fundamentalmente por investigadores que desarrollan su labor en España. El repaso a las distintas bases moleculares del envejecimiento se ve también enriquecido con distintas perspectivas sobre posibilidades terapéuticas y cuáles son las intervenciones antienvejecimiento más prometedoras.

Quizás uno de los mayores aciertos del documental es presentar el debate, la controversia y las distintas perspectivas que sobre la investigación del envejecimiento tienen distintos investigadores. A fin de cuentas la ciencia es dinámica, necesita de diferentes visiones y propuestas alternativas, que enriquezcan el debate científico y aporten ideas e hipótesis que estudiar y comprobar experimentalmente.

En el documental participan:

María Blasco y Manuel Serrano, del CNIO, que cuentan sus investigaciones sobre la generación de un ratón transgénico con una longevidad aumentada en un 40% más de lo normal.

Gustavo Barja, de la Universidad Complutense de Madrid, experto en el estrés oxidativo, que relata sus descubrimientos respecto al impacto de la dieta sobre la longevidad.

José Viña, de la Universidad de Valencia, quien presenta un estudio sobre los genes de personas centenarias.

Carlos López Otín, de la Universidad de Oviedo, que se centra en los terribles síndromes de envejecimiento prematuro.

Además de la visión de estos científicos, el documental muestra las reflexiones filosóficas de Fernando Savater, y las elucubraciones mesiánicas del apóstol de las estrategias antienvejecimiento, Aubrey de Grey.

A partir de este documental se realizó además un debate titulado “los retos de la investigación celular”. En él se analizan los aspectos éticos y legales derivados de la investigación con células madre y sobre el envejecimiento.

http://fuentedelaeternajuventud.wordpress.com/

Documental: Camino a la inmortalidad

miércoles, 18 de enero de 2012

Comer como Buda

Cómo aplicar los principios budistas a la alimentación.

Comer como Dios, o como Buda, no depende sólo de lo que pones en tu mesa. La buena comida no es sólo lo que preparas en tu cocina y tiene más que ver con la percepción de tu mente que con los productos que digieres en sí. Ya lo dijo el Buda, "todo es una percepción de la mente", el sueño soñado de Calderón.

En este artículo vamos a tratar precisamente de esto, de la actitud ante la comida, en este caso de los preceptos budistas aplicados a la alimentación. Y es que ya se sabe que el budismo es un cajón de sastre equipado de herramientas de múltiples usos. No sería válido si no fuera así.

En el caso de la alimentación, una correcta aplicación de las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero (los cimientos sobre los que se alza la práctica budista en su totalidad) puede ser de utilidad para todas las alteraciones relativas al tema, desde el exceso de peso, la bulimia, deficiencias nutritivas, etc. etc.


I. La importancia del "camino medio".

El camino medio que propone el budismo nos señala el equilibrio entre el exceso (la publicidad, los alimentos que nos venden por sus regalos, los supermenús, los superplatos de carnes y pescados, las comidas hiperproteínicas e hipercalóricas, comer en el cine, comer frente al televisor, quedar para comer, comer, comer...) y las privaciones de los ayunos y las dietas light (incluido el alto consumo en programas para perder peso, libros, cintas y tratamientos).

Es importante escuchar al cuerpo y ser consciente de cuándo tienes hambre, qué nutrientes necesitas en cada momento y en qué medida. Lo ideal sería no comer sólo porque el reloj lo dice o lo dictan las circunstancias. Sin embargo, si ha de ser así, si sólo tienes un rato para comer, aunque no tengas hambre, y luego no habrá manera, elige algo frugal, con mucha agua y fibra, como frutas y verduras. Por el contrario, cuando el estómago te pide tomar algo entre comidas (cuando no hay tiempo disponible), o necesitas energía, recurre a los panes, cereales integrales y frutos secos como tentempié. Te darán la energía que necesitas y acallarán los ácidos sin producirte una mayor acidez y sensación (engañosa) de hambre -que producirían las frutas, por ejemplo.

No te saltes las comidas, no pases hambre pensando en adelgazar porque producirías el efecto contrario. La ansiedad y el hambre reprimida te hará comer más de lo que necesitas cuando te sientes a la mesa, con los consiguientes empachos posteriores, exceso de peso y acumulación innecesaria de toxinas.

Come despacio, saboreando lo que ingieres, y descansa cuando consideres que ya has saciado tu hambre. Recuerda que tu cerebro tarda unos 20 minutos en detectar esa saciedad, y cometerías un error pasándote todo ese tiempo engullendo lo que ya no necesitas.

No te trates como un cubo de basura, acabando los platos para no tirar o consumiendo los productos de la nevera antes de que se estropeen (eso va por nosotras, mamás). Aquel viejo eslogan de que lo que no mata engorda estaba equivocado: lo que no mata de golpe, puede matar despacio. Si no vives en medio de una guerra o en un país devastado y pobre, no necesitas acumular reservas. Y todo lo que no necesita tu cuerpo aquí y ahora puede volverse contra ti.

No te pases ni le escatimes a tu cuerpo los nutrientes que necesita. Respétate: elige el camino del medio.



II. Las cuatro nobles verdades.

1. El sufrimiento existe.

La comida como sufrimiento: enfermedades causadas por la mala alimentación; afecciones por exceso (sobrealimentación) o por defecto (deficiencias nutritivas); el sentimiento de culpabilidad tras una comida equivocada, impotencia ante las tentaciones... Es importante saber dilucidar cuánto de este sufrimiento es inevitable y cuánto depende de ti.

Tal vez puedas hacer poco contra las toxinas, productos químicos y modificaciones genéticas que lleva a cabo la industria de la alimentación, pero siempre estará en tu mano elegir los productos menos nocivos, los más naturales, locales y de temporada. Evitarás muchas molestias, enfermedades y sufrimiento en general.

El sufrimiento existe en el mero hecho de la elección en sí; la toma de decisiones siempre implica un estrés. Pero informarnos bien y hacerse el firme propósito de descartar de nuestra rutina alimentaria los productos más nocivos, nos ayudará a vivir mejor y esdtablecer pautas de conducta que nos evitará tener que plantearnos continuamente un buen número de decisiones.


2. El apego al deseo como causa de sufrimiento.

Definir los apegos o deseos culinarios que causan sufrimiento. Definir la ansiedad o espíritu hambriento (nunca es suficiente, por lo que no hay placer sino más sufrimiento). Tú y tu deseo no sois lo mismo. Los deseos pueden desaparecer tan pronto como llegan.

Define y haz una lista de tus mayores tentaciones: los dulces, el café, el alcohol, los embutidos o snacks salados, el chocolate, los helados... Quizás puedas descubrir por qué sientes esa atracción tan fuerte hacia un producto en particular; asociación con situaciones, por ejemplo, o bien la necesidad de tu organismo por más azúcar, energía, proteínas o lo que sea.

Tus deseos, el espíritu hambriento que nunca se sacia, y tú no sois lo mismo. Si es una compañía que no te aporta nada bueno, puedes apartarla de tu vida con las adecuadas estrategias.


3. El sufrimiento cesa al liberarte del deseo. 

Observa los hábitos y deseos que te resistes a abandonar; la consecuencias que produce en ti, ¿son beneficiosas? ¿te hacen feliz?; observa con atención tu relación con el apego (qué hace que vuelvas a consumir dulces y helados o comidas hipercalóricas). Resuelve las situaciones internas (rabia, ansiedad, impotencia) y cambia las condiciones que te inducen a esa inercia perjudicial.
Una vez eres consciente de ciertos apegos nocivos en tu vida puedes introducir sustituciones por productos más sanos que cubran tu necesidad. Si requieres energía o azúcar, los cereales integrales (palitos de pan integral o galletas sin aditivos químicos, p.e.), frutos secos, patatas o boniatos pueden ayudarte según la situación. Si requieres proteínas, puedes añadir más soja en sus mútiples formas, o legumbres y cereales debidamente combinados (lentejas con arroz, p.e.), y dejar de llenar la nevera con carnes grasas y embutidos.

Además, muchas veces los aparentes deseos culinarios no son más que tapaderas de otros deseos emocionales o estados de ánimo, como la rabia, ansiedad, frustración. Si es así, define esas emociones y afróntalas cara a cara, dejando la comida a un lado. No tiene nada que ver con ella, no la metas en esto.

Define los apegos, revisa las viejas rutinas/acuerdos y establece sustitutos/nuevos acuerdos más beneficiones para ti.


4. Existe un método para la cesación del sufrimiento: el Óctuple Sendero.

No tienes que inventar la estrategia ni el método para librarte de los deseos nocivos y el sufrimiento que comportan. Puedes hacerlo si quieres y te ves capaz, y te funciona. Pero en cualquier caso, te vendrá bien saber que el budismo diseñó su propuesta particular con el nombre de "el noble óctuple sendero".


III. El Noble Óctuple Sendero.

1. La comprensión correcta.
Define qué es malo para ti y qué te beneficia. Haz una lista de alimentos, situaciones y actitudes recomendables y perjudiciales en tu alimentación.

2. La aspiración correcta.
Define y visualiza quién quieres ser física y emocionalmente; tu estado de salud; el tipo de vida activa o sedentaria que quieres llevar. Visualiza y programa quién quieres ser.

3. El habla correcta. (El poder de la palabra: magia blanca/magia negra).
No hables mal de nadie durante la comida (ni antes ni después, a ser posible); abstente de criticar la forma de comer de las/os demás comensales (come mucho, poco, mal...); los errores de la cocinera o las preferencias y rechazos de otras personas. Las palabras también se digieren.

4. La acción correcta.
Considera lo que comes y cómo lo comes como parte de la red universal de interrelaciones. Evita el despilfarro; recicla los sobrantes; protege los nutrientes (no abuses de altas temperaturas, fritos y asados de fuego directo; no tires el agua de las verduras; no quemes los alimentos convirtiéndolos en toxinas); apoya la agricultura local; respeta la vida en todas sus formas y agradece el regalo de la energía que consumes para convertirse en parte de ti.

5. El modo de vida correcto.
No matar (las emociones a través de la comida; los nutrientes que pueden seguir produciendo energía dentro de ti); no robar (consumiendo más comida de la que necesitas) y no abusar de la comida como si fuera una droga para embotarte o escapar de otras emociones.

6. El esfuerzo correcto.
Ni demasiado (la obsesión) ni demasiado poco (la comida rápida). Evitar la actividad incesante; emplear demasiado tiempo o demasiado poco en comer, cocinar, comprar. Cuando se come, se come, y luego se pasa a otra cosa (no comemos mientras vemos la tele, escribimos, trabajamos, jugamos a las cartas, pasaeamos o conducimos). Cada cosa a su tiempo.

7. La atención correcta.
 Comer/vivir aquí, ahora. Cuando compras, cocinas, te sientas a la mesa, friegas los platos.

8. La concentración correcta.
La capacidad de la atención plena: cuándo tienes hambre, cuándo no; qué nutrientes está necesitando tu cuerpo en cada momento y cuáles no -sin equívocas intromisiones del deseo.


Resumiendo, recuerda siempre que cómo comes no es más que un reflejo de cómo vives. Quién eres -o cómo eres- se manifiesta en todo lo que haces. Evidentemente, nadie es perfecto, y ni tú ni yo ni nadie somos Dios ni vamos a vivir/comer como dios, pero sí podemos vivir/disfrutar en el empeño. Vivir/comer con atención, con la consciencia de que lo que comemos pasará a formar parte nuestra (como lo que vivimos, nuestras experiencias, pasan a formar parte de nuestra vida y de nuestro ser). Con agradecimiento por el regalo que el planeta y el trabajo de otras personas nos ofrecen. Con generosidad hacia nuestro propio organismo o hacia el de otras personas, cuando nos toca cocinar. Eliminando los venenos y toxinas siempre que esté en nuestra mano. Con placer y tiempo, degustando cada bocado y evitando el despilfarro, el desaprovechar las experiencias, por muy cotidianas y repetidas que nos parezcan -cada instante de nuestra vida es único e irrepetible.
En definitiva, estableciendo unos hábitos correctos.

Y a comer/vivir como Buda.

Buen provecho.

viernes, 14 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

Dr. Martín Macedo


Durante miles de años los hombres de sal gobernaron el mundo. Con el advenimiento de la civilización moderna los hombres de sal comenzaron a disminuir hasta casi desaparecer en la actualidad. En su lugar surgió el hombre civilizado, altamente refinado y educado: el hombre de azúcar o sweet man. Los sweet men generaron un nuevo orden mundial. Crearon una magnífica civilización altamente refinada y analítica. Actualmente controlan el mundo.


Hasta hace unos quinientos años había muchos hombres de sal. Eran grandes hombres y mujeres. Tenían un profundo sentido del honor y tenían palabra. Cuando un hombre de sal hacía una promesa, prefería morir antes que faltar a su palabra. El hombre antiguo y el hombre moderno. El hombre de sal y el sweet man. Los tiempos han cambiado. Los sweet men tienen muchos problemas. El mundo es ahora mucho más complicado. El hombre de sal es, ahora, más necesario que nunca.


Sin embargo es la era dorada de los sweet men. Son muy refinados y educados pero, en general, adolecen de una cierta fragilidad física. Tienden al sobrepeso y son muy temerosos. En general se los ve cansados porque se esfuerzan mucho. No descansan bien ya que, con frecuencia, tienen pesadillas. Le temen al frío, al stress, a los gérmenes y al cáncer. Tanto es su temor a los microbios que, entre ellos, surgió un tipo particular llamado hombre farmacia. Como los sistemas inmunes de los sweet men son tan frágiles, los microorganismos están en su mejor época. Por otra parte la sangre azucarada crea condiciones óptimas para su proliferación. Por ello el hombre farmacia trabaja intensamente en una guerra eterna contra los microbios. El sweet man lucha angustiosamente contra otras amenazas. Por eso no es feliz. Cree firmemente que la vida es una guerra sin fin. Por ello no tiene paz. Lucha contra el cáncer, contra el sida, contra la pobreza, contra la inflación, contra la violencia, contra las drogas. Los sweet men no dan más. Están agotados de tanto trabajar por problemas que ellos mismos han creado.


Mientras tanto los hombres de sal esperan impasibles, en las lejanas montañas, el momento de entrar en acción. Saben que no deben imponerse sino esperar a que los sweet men acudan a ellos en busca de consejo. Ellos tienen las claves para la convivencia saludable de los seres humanos. Como llevan en su sangre la fuerza sagrada de los mares poseen la sabiduría de todas las eras. El mismo mar que golpea los acantilados hoy, lo hizo hace 100 millones de años. El mismo fluido ha permanecido inalterado. Y los hombres de sal llevan esa fuerza de los mares en su sangre, porque su sangre es un poco salada.


El sweet man le teme a la sal. Cree que si la toma morirá. Se conforma con unos cristales blancos de aspecto parecido a la sal, pero de un sabor extremadamente dulce. Y se ha vuelto adicto a tal punto que endulza su primer comida, apenas despierta cada mañana. Su insuficiencia nutricional lo obliga a buscar desesperadamente fuentes ricas en proteínas o bien toma suplementos vitamínicos artificiales. Esta forma artificial de nutrirse lo vuelve inestable emocionalmente.


Mientras tanto el agua oceánica sigue golpeando los acantilados, sin prisa, sin angustia, conciente de su grandeza y de su misión de preservar la vida en su más alta expresión. Algunas personas llaman macrobióticos a los hombres de sal. Este libro trata sobre la macrobiótica, una forma de vivir que busca rescatar las prácticas ancestrales de los hombres de sal. Tal vez algunos sweet men deseen convertirse en hombres de sal. Es bastante difícil pero es posible. Este libro le dirá como hacerlo

martes, 26 de julio de 2011

El Agua, Fuente de Vida



No hay nada más flexible que el agua.
Pero para vencer lo duro y lo rígido nada la supera.
La rigidez conduce a la muerte.
La flexibilidad a la vida.
Lao –Tse






El agua representa el origen de vida.. Durante los nueve meses de gestación nos encontramos “nadando” en el líquido amniótico, en las aguas primordiales. Al final de este tiempo “se rompen las aguas”, nacemos del agua y aparecemos a la luz (dar a luz). Este es el mito del nacimiento de Afrodita o Venus surgiendo de las aguas o de Moisés, el salvado de las aguas.


El agua es uno de los 4 elementos de la Naturaleza y su energía es necesaria para la vida. La fuerza vital de la Naturaleza y del cuerpo humano depende de ella. Donde hay agua hay vida, cuando falta el agua aparece la muerte. Esto es tanto para los seres vivos que nos rodean como para nuestro propio organismo. La sequía o falta de lluvia ocasiona la destrucción de los vegetales y la falta de agua en nuestro organismo nos lleva a la muerte en unos días. Los procesos vitales van siempre unidos al elemento líquido de la Naturaleza.

El agua viva
Nuestro cuerpo está formado por un 60 o 70 % de agua viva que circula en forma de sangre, de linfa, jugos digestivos, líquido cefalorraquídeo (en el cerebro y médula espinal) líquido   extracelular (fuera de las células) o intracelular (en su interior), sudor y lágrimas (de risa y tristeza) etc. Esta corriente natural lleva las sustancias nutritivas a las células y recoge de ellas las sustancias tóxicas para eliminarlas al exterior. La orina es “agua” que elimina sustancias de desecho y tóxicas.

El agua viva, filtrada y llena de energía de los alimentos naturales: frutas y verduras, es la de mejor calidad. No hay agua embotellada que se le parezca. Cuando comemos mucha fruta y verdura aportamos mucha agua viva a nuestro cuerpo. Si comemos sanamente no necesitamos beber tanta agua. Los alimentos más sanos son, inevitablemente, los que contienen la misma proporción o más de agua que nuestro organismo. Las frutas y las verduras están compuestas en más del 80 o 90 % de agua. De la cantidad de agua que entra con los alimentos o cuando bebemos líquidos el cuerpo renueva de un 20 a un 30% eliminándola por la orina, aliento, heces, transpiración, sudor; el resto sirve para regenerar el líquido vital de nuestras células.

Si por el contrario no comemos ni fruta ni verdura ingerimos menos agua que la que verdaderamente necesita el cuerpo y las células. Las células sentirán la falta de líquido, informarán al cuerpo y al centro de la sed en el cerebro y aparece la sensación de sed. De esta manera, si bebemos agua o zumos, como lluvia fértil llenará el cuerpo y evitará la sequía. Imaginemos que comemos alimentos que contienen sólo un 30% de agua. Como
dicha cantidad se encuentra muy por debajo de los dos tercios de líquidos que forman nuestro organismo vivo, aparecerá la sed para cubrir la falta de agua.

El agua de los alimentos o de las bebidas entra en forma de oleada al interior del organismo acuoso o líquido de nuestro cuerpo, de ahí una pequeña parte del agua anteriormente acumulada se eliminará en parte por la piel (transpiración y sudor), por el aliento (en invierno el vapor de agua se condensa con el frío al espirar) y por la orina (para eliminar las sustancias de deshecho y tóxicas al exterior). Cierta cantidad de líquido de los alimentos se pierde por las heces antes de ser absorbida. No cometamos el error de pensar que el agua recien ingerida es la que se elimina, el cuerpo no puede permitir perder el agua pura y fresca  que le llega. El agua eliminada por los órganos de eliminación es el agua que permanecía en el cuerpo.
Agua estancada, agua muerta

Cuando llevamos una alimentación no adecuada nuestro cuerpo acumula muchas sustancias tóxicas, incluida la sal de cocina. Por su propio instinto de vida, ante dicho cúmulo tóxico, el  organismo retiene agua en el intento de diluir dichas sustancias nocivas. Cuanto más se diluyen las sustancias tóxicas almacenadas en nuestros órganos menos dañarán a las células. Es este un mecanismo de autorregulación, pero tiene lugar una retención de líquidos.

El agua nos ayuda a limpiar el cuerpo, pero el exceso de agua “inunda” nuestro organismo. Hay ciertas personas, con más frecuencia mujeres, que tienen retención de agua en su  cuerpo y que además, en contra de su propio instinto, beben mucha agua siguiendo la recomendación del médico o por los comentarios de alguna amiga. Cuanta más agua beben más retención sufren, y la retención de líquidos es una de las causas importantes de obesidad y origen de otras enfermedades.

El agua limpia por dentro
El agua no sólo nos limpia por fuera para mantener la higiene corporal externa, cuando nos duchamos o bañamos también nos “limpia” por dentro. Quizás el ritual del bautismo, que antiguamente se llevaba a cabo sumergiendo totalmente a la persona en el río o el lavado ritual de los pies, sean un recuerdo de la capacidad de limpiar internamente del líquido elemento. Cuando nos encontramos física o psicológicamente agotados, una ducha o un baño en el agua nos ayuda a “descargar” el cuerpo y la mente. Muchas veces nos hemos sentido más ligeros y con más vitalidad después de mantener contacto con el agua.

El agua también nos descarga la electricidad estática que acumulamos en nuestro cuerpo debido a que llevamos ropa de fibra sintética o mantenemos contacto con el aire acondicionado, las moquetas de fibra, los electrodomésticos, el ordenador, el coche...Tras varias horas de trabajo con el ordenador podemos dejar las manos bajo el grifo abierto para “descargarlas” y refrescarnos la cara, la nuca...

El hecho de beber un poco de agua, un zumo de frutas o verduras, nos recarga igualmente de energía cuando nos sentimos corporal o psicológicamente cansados. Si estamos emocionalmente afectados o “descargados”, energéticamente hablando, un trago de agua o zumo nos ayuda a recobrar la vitalidad perdida. Para quitar un “mal trago” un buen trago de agua o zumo.

El agua, aparte de ser H2O, es uno de los elementos vitales que la naturaleza pone en nuestras manos para mantener la vida y la salud.

¡A tu salud!, con agua, el elemento líquido que a todo se adapta y que todos los obstáculos
vence. ¡Aguaaaa....!

Oscuro para que todos atiendan.
Claro como el agua,
claro, para que nadie comprenda.
Antonio Machado

Caminos de agua
Dentro de nuestro cuerpo existe el organismo acuoso, los intercambios del cuerpo se llevan a cabo en el medio líquido donde las diversas sustancias recorren sus diferentes caminos. El agua mantiene al cuerpo en un equilibrio dinámico, conectando los diferentes órganos y favoreciendo la circulación de la energía. La sangre, el líquido extracelular (fuera de las células), el intracelular (dentro), la linfa, los jugos digestivos, el líquido
cefalorraquídeo (que circula por el interior del cerebro y la médula nerviosa), son los diferentes ríos, fuentes, riachuelos que recorren nuestro cuerpo.

De la misma manera que los ríos y los mares han sido lugares de circulación y comunicación, antes incluso que los caminos terrestres, en nuestro cuerpo las diferentes corrientes de agua recorren y hacen confluir todos sus rincones. El oído interno (el laberinto y los canales semicirculares del que depende gran parte de la sensación del equilibrio) y el ojo (humor acuoso y vítreo) están llenos de líquido que transmite las sensaciones percibidas, comunicando el exterior del cuerpo con el interior. La audición, el equilibrio y la vista se alteran cuando se altera el líquido acuoso del que dependen: la sordera de origen interno, el síndrome de Ménière (vértigos, sordera y zumbidos de oídos), el glaucoma (aumento de la presión del ojo) y las cataratas tienen que ver con trastornos del intercambio acuoso en el organismo.

El agua disuelve cualquier forma fija para volverla a la vida y la pone de nuevo en circulación. Ningún proceso del metabolismo del cuerpo (anabolismo o catabolismo, formación o destrucción, sería pensable a falta de agua. Los alimentos se hacen líquidos antes de ser absorbidos y las sustancias tóxicas se eliminan a través del agua (orina, sudor, diarrea, vómitos, flemas, mocos, pus).

Agua, ni mucha ni poca.
El cuerpo del niño pequeño tiene, en proporción, más cantidad de agua que el del adulto. A medida que van pasando los años su cuerpo “pierde agua” o mejor dicho, pierde la capacidad de mantener en movimiento y “limpia” el agua. La piel arrugada, además de indicar alteraciones de las células de la piel, manifiesta la menor cantidad de agua del adulto o del viejo. Esta disminución del agua va en relación con la disminución de su energía vital.

Los niños pequeños son especialmente sensibles a la falta de agua, la deshidratación es una causa importante de enfermedad e incluso de muerte en sus grados más avanzados. Si al niño le falta agua, le falta vida. La viva atracción que siente todo niño pequeño por el agua puede ser una manifestación más de los lazos íntimos que mantiene todo lo verdaderamente vivo con el agua.

Cuando los niños pequeños enfermos beben poco agua, especialmente cuando pierden mucho del líquido corporal mediante vómitos, diarrea, fiebre, llegan a sufrir una deshidratación que puede llegar a ser peligrosa. Los zumos de frutas (naranja, manzana, uva...) o de verduras (uno muy rico es el de zanahoria, sólo o con manzana) y los caldos de verduras o infusiones suaves (manzanilla, menta poleo, melisa...) ayudan a mantener el “caudal” de agua en equilibrio dentro de nuestro organismo. En las crisis agudas los niños no
necesitan comer ya que con frecuencia vuelven a echar lo que comen mediante vómitos o diarrea (por arriba o por abajo). Lo que verdaderamente necesitan es beber, pero no “cacacola” sino líquidos vivos de las frutas y verduras o agua de manantial.

Y como bien decían los latinos “in medio virtus” (en medio la virtud), ni mucho ni poco. Cuando no hay agua hay “sequía”, y su exceso provoca una “inundación”. El exceso de agua tampoco es bueno, porque más de uno se “ahoga” internamente con el agua estancada acumulada en su organismo. El agua viva está en continuo movimiento, si se estanca, si se retiene, se corrompe. Muchos problemas físicos o enfermedades dan lugar a un estancamiento –edema o hinchazón por cúmulo de líquido- en alguna zona del cuerpo o en todo en general.

Al pan, pan y al agua, agua
El organismo acuoso se renueva con el agua que ingerimos con los alimentos y la bebida. El agua más recomendable para beber es la más pura, es decir la que contiene menos minerales. Las aguas con muchos minerales o aguas “duras” son igualmente duras para nuestro organismo. Los minerales del agua de bebida son minerales que no han sido vitalizados por una planta y por ello no son muy utilizables por las células humanas. El ser humano no puede alimentarse directamente de la tierra, la tierra alimenta a la planta, y la planta aporta los nutrientes necesarios a nuestro cuerpo. No conozco a ningún ser humano que pueda digerir un trozo de tierra o piedra por muchos minerales que las acompañen. Los minerales necesarios para el organismo se encuentran en las frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales...ya que dichos minerales no se encuentran solos sino en compañía y en equilibrio con las propias estructuras vitales de la planta.

El agua, al caer del cielo y filtrarse en la tierra va arrastrando a su paso los minerales que componen el terreno. Cuando mayor sea el recorrido del agua subterránea y mayor la solubilidad de la tierra que recorre mayor será su concentración en minerales. Estos minerales son parte de la tierra y necesitan ser vitalizados y unidos a elementos orgánicos de los vegetales para que puedan ser asimilados por nuestro cuerpo.

¿Y cuanto hay que beber? Tanto como nos pida la sed. Cuando “bebemos” el agua vital recogida durante el proceso de maduración en las frutas y en las verduras no necesitamos añadir mucha cantidad de agua, solamente cuando tenemos una pérdida extra: por el ejercicio, el calor, la fiebre, los vómitos o la diarrea.

El exceso de agua ingerida es también perjudicial para una de las enfermedades más frecuentes de esta civilización: la hipertensión o tensión alta de la sangre. La tensión sanguínea mide la presión a la que se encuentra la sangre dentro de las “tuberías” especiales que llevan la sangre y que llamamos arterias. Si las arterias llevan mucha más cantidad de agua que la que es normal la sangre circulará a una mayor presión.

Como parte de la capacidad del elemento que fluye el agua hace fluir y confluir las cosas y también las personas. Los baños, las termas, fueron siempre lugares de encuentro, de compartir, de relajarse y abandonarse al ritmo interno de nuestro cuerpo, dejando de lado el ajetreo externo de la vida.

Cuando contemplamos una fuente, un río, el mar, una caída de agua, nos despierta en lo más íntimo de nuestro ser sensaciones de vitalidad acompañadas de calma y quietud. El sonido del agua saltando y jugando es uno de los más relajantes de la naturaleza. Quizás al contemplar el líquido elemento nos surja de una fuente interna la sensación que en nuestra mayor parte somos agua, no polvo.

Dr. Karmelo Bizkarra
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