"El reconocimiento de lo sagrado empieza, simplemente, cuando nos interesamos por cada detalle de nuestra vida."
Chogyam Trungpa

sábado, 3 de marzo de 2012

El bambú japones



No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: Crece

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.



Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! 
¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de  paciencia.
Tiempo...

Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué...

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...

¿Para qué? 

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquella tóxina llamada impaciencia que nos envenena el alma.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....

Anónimo

viernes, 24 de febrero de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

Año del Dragón de Agua 2012




A diferencia del año nuevo occidental, que se celebra el día primero de enero, para el calendario chino, el año nuevo comienza con la segunda luna nueva después del solsticio de invierno, que será este lunes 23 de enero del 2012.




El Año Nuevo chino, conocido también como Festival de Primavera, es un período lleno de celebraciones, visitas familiares, alimentos especiales y fuegos artificiales. Es uno de los festivales más importantes de China y todo el mundo lo celebra, sobre todo durante los tres primeros días del festival.
              
El año 2012 llega rodeado de una atmósfera de misterio y predicciones apocalípticas. Se dice que, de acuerdo con calendarios como el Maya o el hindú, implica el final de una era o un cambio profundo en la sociedad humana. 
Fernando Malkún, experto en la cultura maya, responde a la pregunta: ¿Los mayas dijeron que el mundo se iba a acabar  en el 2012?
 

“Se está generando un pánico colectivo absurdo aduciendo que ellos habían anunciado que el mundo se acabaría en diciembre del 2012. No es cierto. Los mayas nunca usaron la palabra fin. Sí anunciaron un momento de cambio, de gran aumento de la energía del planeta, lo que vendría a causar 'eventos destino', es decir, definitivos, en la gente.Los mayas no hablan del fin del mundo. Específicamente, dicen que todo se transforma, que lo único que permanece es el espíritu, en su viaje de evolución hacia niveles superiores. La profecía maya más bien nos habla de cambios que ocurrirán a nivel físico en el planeta, y en la conciencia de la raza humana.”
 
Según el Calendario Astrológico de Cinco Elementos, el nuevo ciclo dará inicio el 4 de febrero con la llegada del Dragón de Agua. A diferencia del dragón occidental, feroz y temible, el dragón oriental es una criatura mítica y legendaria de carácter mágico. En China, el Dragón simboliza al Emperador. Su poder es grande y benévolo, y está asociado a la transformación. Los chinos consideran al dragón como impredecible, intocable y la gente no puede ver su cabeza y su cola al mismo tiempo. Esto hace pensar en sucesos inesperados durante 2012.

El Dragón contiene Tierra, Agua y Madera. Es una fuente de Agua y también es llamado Represa de Agua. El poder del Agua llega junto con el Dragón en 2012, lo que implica que el Agua del Cielo hace que la presa se desborde. Por lo tanto, 2012 es un año de Agua fuerte.
Bajo la influencia del Dragón, éste es un año yang. El Agua Yang es como un río que fluye, en vez de ser como agua estancada en un lago. Todo se moverá, fluirán las ideas, abundará la creatividad y el amor florecerá en medio de este ambiente. Un año emocionante, sin duda. Un año donde la sabiduría y la capacidad de adaptación, virtudes del Agua, serán muy apreciadas y necesarias para navegar con los cambios.

El Dragón tiende a magnificar tanto el éxito como el fracaso, por lo que puede marcar grandes logros pero también grandes desastres. Sin embargo, los años de Dragón de Agua (1992, 1952 y 2012) se distinguen por su inteligencia calmada y visionaria y por el equilibrio entre la creatividad del cerebro derecho y la lógica del cerebro izquierdo. Son considerados particularmente auspicios para los nuevos negocios, el matrimonio y los hijos.
Otro dato auspicioso es que, por primera vez desde 1996, el elemento variable del año es propicio al elemento fijo del ciclo. Según la Ley de los Cinco Elementos, el Agua es madre de la Madera. La energía de Agua del año nutre al elemento Madera del ciclo, lo cual no sólo trae muchas posibilidades para la buena fortuna, sino que rompe con el ciclo destructivo de años anteriores en que el elemento del año ha sido adverso al elemento fijo.


Si nos suscribimos a la teoría del amanecer de una nueva era, será fácil ver cómo la influencia del Dragón de Agua aumenta la probabilidad de éxito para que los movimientos progresistas cobren empuje a través del planeta.
Se verán favorecidas las tecnologías para la conservación y producción de energía limpia, la reducción del calentamiento global, los retos a las corporaciones multinacionales, la atención al problema del hambre en el mundo y la renovación de la salud de océanos y criaturas marinas.
Si las expectativas tienden más hacia el desastre, es posible esperar tsunamis, huracanes, lluvias torrenciales y otros extremos climáticos.
Pero de todos los años Dragón, el Dragón de Agua 2012 es el más apto para otorgarnos, de acuerdo a la tradición, las Cinco Bendiciones Chinas del Oriente: armonía, virtud, riqueza, plenitud y longevidad, aumentando así el peso de la creciente creencia en que 2012 será un año de grandes adelantos y no de cataclismos.




A nivel individual, significa que el año del Dragón nos da la oportunidad de encontrar la fuerza para superar nuestras propias debilidades y limitaciones, para transformarnos, superarnos y así alcanzar un nivel mayor de felicidad y salud. De cada quien depende que la fuerza del Dragón sea magnificadora de la Sonrisa y el Amor Incondicional en nuestro corazón o que alimente el miedo y el conflicto.




Dice Noam Chomsky, reconocido analista y crítico social: “La situación crítica ante la que se halla nuestra civilización necesita de que un porcentaje de la población acepte el reto de sembrar en sus mentes, y regar con sus actos, la semilla de aceptarse a sí mismos como consciencia creadora ilimitada capaz de crear un mundo de equilibrio y armonía para todos.Cada unos de nosotros, ejerciendo su soberanía individual, puede decidir si quiere unirse a ese grupo de población que desea aliarse a las fuerzas de la evolución para hacer realidad este objetivo.”

En palabras de Malkún: “El universo nos está dando una oportunidad individual para reestructurar nuestras vidas. La manera de sincronizarnos es, primero, no tener miedo, darnos cuenta de que podemos cambiar nuestra conciencia. La física cuántica ya lo ha dicho: la conciencia modifica la materia. Lo que significa que tu vida depende de lo que tú pienses. La distancia entre causa y efecto ha disminuido. Hace veinte años, para que se manifestara algo en tu vida, necesitabas gran energía. Hoy, piensas algo y a la semana está sucediendo. Tu mente lo causa. Lo que debemos es buscar las respuestas, que están ahí.”

Los taoístas dicen que nosotros creamos nuestra propia realidad. ¿Qué intención darás a tu vuelo este año con el Dragón de Agua?
     
De los Ancestros y Maestros Inmortales Taoístas recibimos las fórmulas para adueñarnos de nuestro destino. En Tao Curativo México tenemos la inmensa fortuna de contar con la incomparable ayuda que nos brindan las prácticas de la alquimia interior taoísta.El primer paso, la primera fórmula, es el entrenamiento del Tao Básico. Las herramientas más antiguas y más probadas: los Seis Sonidos Curativos para limpiar nuestros órganos de energía emocional negativa, la meditación de la Sonrisa Interior, para cargar nuestros cuerpos físico, mental y emocional con la esencia estelar de dicha pura de existir, la circulación de la Órbita Microcósmica, para equilibrar las fuerzas yin y yang en nuestro ser, y por supuesto, los fundamentos de Chi Kung para trabajar alineación y arraigo, entre muchos otros aspectos de salud.
Que la fuerza del Dragón de Agua te acompañe y ayude a fluir con tu propio Tao durante este 2012. ¡Feliz Año Nuevo del Dragón de Agua 2012!

http://www.taocurativomexico.com/index.php/boletin/archive/view/listid-1-boletin-tcm/mailid-26-ano-nuevo-chino.html

miércoles, 25 de enero de 2012

Camino a la inmortalidad

”Camino a la Inmortalidad” es un documental elaborado por RTVE para el canal Cultural.es en el que se abordan los avances sobre la investigación científica del envejecimiento. Durante unos 53 minutos se recorren diversas teorías sobre las causas del envejecimiento, relatadas fundamentalmente por investigadores que desarrollan su labor en España. El repaso a las distintas bases moleculares del envejecimiento se ve también enriquecido con distintas perspectivas sobre posibilidades terapéuticas y cuáles son las intervenciones antienvejecimiento más prometedoras.

Quizás uno de los mayores aciertos del documental es presentar el debate, la controversia y las distintas perspectivas que sobre la investigación del envejecimiento tienen distintos investigadores. A fin de cuentas la ciencia es dinámica, necesita de diferentes visiones y propuestas alternativas, que enriquezcan el debate científico y aporten ideas e hipótesis que estudiar y comprobar experimentalmente.

En el documental participan:

María Blasco y Manuel Serrano, del CNIO, que cuentan sus investigaciones sobre la generación de un ratón transgénico con una longevidad aumentada en un 40% más de lo normal.

Gustavo Barja, de la Universidad Complutense de Madrid, experto en el estrés oxidativo, que relata sus descubrimientos respecto al impacto de la dieta sobre la longevidad.

José Viña, de la Universidad de Valencia, quien presenta un estudio sobre los genes de personas centenarias.

Carlos López Otín, de la Universidad de Oviedo, que se centra en los terribles síndromes de envejecimiento prematuro.

Además de la visión de estos científicos, el documental muestra las reflexiones filosóficas de Fernando Savater, y las elucubraciones mesiánicas del apóstol de las estrategias antienvejecimiento, Aubrey de Grey.

A partir de este documental se realizó además un debate titulado “los retos de la investigación celular”. En él se analizan los aspectos éticos y legales derivados de la investigación con células madre y sobre el envejecimiento.

http://fuentedelaeternajuventud.wordpress.com/

Documental: Camino a la inmortalidad

miércoles, 18 de enero de 2012

Comer como Buda

Cómo aplicar los principios budistas a la alimentación.

Comer como Dios, o como Buda, no depende sólo de lo que pones en tu mesa. La buena comida no es sólo lo que preparas en tu cocina y tiene más que ver con la percepción de tu mente que con los productos que digieres en sí. Ya lo dijo el Buda, "todo es una percepción de la mente", el sueño soñado de Calderón.

En este artículo vamos a tratar precisamente de esto, de la actitud ante la comida, en este caso de los preceptos budistas aplicados a la alimentación. Y es que ya se sabe que el budismo es un cajón de sastre equipado de herramientas de múltiples usos. No sería válido si no fuera así.

En el caso de la alimentación, una correcta aplicación de las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero (los cimientos sobre los que se alza la práctica budista en su totalidad) puede ser de utilidad para todas las alteraciones relativas al tema, desde el exceso de peso, la bulimia, deficiencias nutritivas, etc. etc.


I. La importancia del "camino medio".

El camino medio que propone el budismo nos señala el equilibrio entre el exceso (la publicidad, los alimentos que nos venden por sus regalos, los supermenús, los superplatos de carnes y pescados, las comidas hiperproteínicas e hipercalóricas, comer en el cine, comer frente al televisor, quedar para comer, comer, comer...) y las privaciones de los ayunos y las dietas light (incluido el alto consumo en programas para perder peso, libros, cintas y tratamientos).

Es importante escuchar al cuerpo y ser consciente de cuándo tienes hambre, qué nutrientes necesitas en cada momento y en qué medida. Lo ideal sería no comer sólo porque el reloj lo dice o lo dictan las circunstancias. Sin embargo, si ha de ser así, si sólo tienes un rato para comer, aunque no tengas hambre, y luego no habrá manera, elige algo frugal, con mucha agua y fibra, como frutas y verduras. Por el contrario, cuando el estómago te pide tomar algo entre comidas (cuando no hay tiempo disponible), o necesitas energía, recurre a los panes, cereales integrales y frutos secos como tentempié. Te darán la energía que necesitas y acallarán los ácidos sin producirte una mayor acidez y sensación (engañosa) de hambre -que producirían las frutas, por ejemplo.

No te saltes las comidas, no pases hambre pensando en adelgazar porque producirías el efecto contrario. La ansiedad y el hambre reprimida te hará comer más de lo que necesitas cuando te sientes a la mesa, con los consiguientes empachos posteriores, exceso de peso y acumulación innecesaria de toxinas.

Come despacio, saboreando lo que ingieres, y descansa cuando consideres que ya has saciado tu hambre. Recuerda que tu cerebro tarda unos 20 minutos en detectar esa saciedad, y cometerías un error pasándote todo ese tiempo engullendo lo que ya no necesitas.

No te trates como un cubo de basura, acabando los platos para no tirar o consumiendo los productos de la nevera antes de que se estropeen (eso va por nosotras, mamás). Aquel viejo eslogan de que lo que no mata engorda estaba equivocado: lo que no mata de golpe, puede matar despacio. Si no vives en medio de una guerra o en un país devastado y pobre, no necesitas acumular reservas. Y todo lo que no necesita tu cuerpo aquí y ahora puede volverse contra ti.

No te pases ni le escatimes a tu cuerpo los nutrientes que necesita. Respétate: elige el camino del medio.



II. Las cuatro nobles verdades.

1. El sufrimiento existe.

La comida como sufrimiento: enfermedades causadas por la mala alimentación; afecciones por exceso (sobrealimentación) o por defecto (deficiencias nutritivas); el sentimiento de culpabilidad tras una comida equivocada, impotencia ante las tentaciones... Es importante saber dilucidar cuánto de este sufrimiento es inevitable y cuánto depende de ti.

Tal vez puedas hacer poco contra las toxinas, productos químicos y modificaciones genéticas que lleva a cabo la industria de la alimentación, pero siempre estará en tu mano elegir los productos menos nocivos, los más naturales, locales y de temporada. Evitarás muchas molestias, enfermedades y sufrimiento en general.

El sufrimiento existe en el mero hecho de la elección en sí; la toma de decisiones siempre implica un estrés. Pero informarnos bien y hacerse el firme propósito de descartar de nuestra rutina alimentaria los productos más nocivos, nos ayudará a vivir mejor y esdtablecer pautas de conducta que nos evitará tener que plantearnos continuamente un buen número de decisiones.


2. El apego al deseo como causa de sufrimiento.

Definir los apegos o deseos culinarios que causan sufrimiento. Definir la ansiedad o espíritu hambriento (nunca es suficiente, por lo que no hay placer sino más sufrimiento). Tú y tu deseo no sois lo mismo. Los deseos pueden desaparecer tan pronto como llegan.

Define y haz una lista de tus mayores tentaciones: los dulces, el café, el alcohol, los embutidos o snacks salados, el chocolate, los helados... Quizás puedas descubrir por qué sientes esa atracción tan fuerte hacia un producto en particular; asociación con situaciones, por ejemplo, o bien la necesidad de tu organismo por más azúcar, energía, proteínas o lo que sea.

Tus deseos, el espíritu hambriento que nunca se sacia, y tú no sois lo mismo. Si es una compañía que no te aporta nada bueno, puedes apartarla de tu vida con las adecuadas estrategias.


3. El sufrimiento cesa al liberarte del deseo. 

Observa los hábitos y deseos que te resistes a abandonar; la consecuencias que produce en ti, ¿son beneficiosas? ¿te hacen feliz?; observa con atención tu relación con el apego (qué hace que vuelvas a consumir dulces y helados o comidas hipercalóricas). Resuelve las situaciones internas (rabia, ansiedad, impotencia) y cambia las condiciones que te inducen a esa inercia perjudicial.
Una vez eres consciente de ciertos apegos nocivos en tu vida puedes introducir sustituciones por productos más sanos que cubran tu necesidad. Si requieres energía o azúcar, los cereales integrales (palitos de pan integral o galletas sin aditivos químicos, p.e.), frutos secos, patatas o boniatos pueden ayudarte según la situación. Si requieres proteínas, puedes añadir más soja en sus mútiples formas, o legumbres y cereales debidamente combinados (lentejas con arroz, p.e.), y dejar de llenar la nevera con carnes grasas y embutidos.

Además, muchas veces los aparentes deseos culinarios no son más que tapaderas de otros deseos emocionales o estados de ánimo, como la rabia, ansiedad, frustración. Si es así, define esas emociones y afróntalas cara a cara, dejando la comida a un lado. No tiene nada que ver con ella, no la metas en esto.

Define los apegos, revisa las viejas rutinas/acuerdos y establece sustitutos/nuevos acuerdos más beneficiones para ti.


4. Existe un método para la cesación del sufrimiento: el Óctuple Sendero.

No tienes que inventar la estrategia ni el método para librarte de los deseos nocivos y el sufrimiento que comportan. Puedes hacerlo si quieres y te ves capaz, y te funciona. Pero en cualquier caso, te vendrá bien saber que el budismo diseñó su propuesta particular con el nombre de "el noble óctuple sendero".


III. El Noble Óctuple Sendero.

1. La comprensión correcta.
Define qué es malo para ti y qué te beneficia. Haz una lista de alimentos, situaciones y actitudes recomendables y perjudiciales en tu alimentación.

2. La aspiración correcta.
Define y visualiza quién quieres ser física y emocionalmente; tu estado de salud; el tipo de vida activa o sedentaria que quieres llevar. Visualiza y programa quién quieres ser.

3. El habla correcta. (El poder de la palabra: magia blanca/magia negra).
No hables mal de nadie durante la comida (ni antes ni después, a ser posible); abstente de criticar la forma de comer de las/os demás comensales (come mucho, poco, mal...); los errores de la cocinera o las preferencias y rechazos de otras personas. Las palabras también se digieren.

4. La acción correcta.
Considera lo que comes y cómo lo comes como parte de la red universal de interrelaciones. Evita el despilfarro; recicla los sobrantes; protege los nutrientes (no abuses de altas temperaturas, fritos y asados de fuego directo; no tires el agua de las verduras; no quemes los alimentos convirtiéndolos en toxinas); apoya la agricultura local; respeta la vida en todas sus formas y agradece el regalo de la energía que consumes para convertirse en parte de ti.

5. El modo de vida correcto.
No matar (las emociones a través de la comida; los nutrientes que pueden seguir produciendo energía dentro de ti); no robar (consumiendo más comida de la que necesitas) y no abusar de la comida como si fuera una droga para embotarte o escapar de otras emociones.

6. El esfuerzo correcto.
Ni demasiado (la obsesión) ni demasiado poco (la comida rápida). Evitar la actividad incesante; emplear demasiado tiempo o demasiado poco en comer, cocinar, comprar. Cuando se come, se come, y luego se pasa a otra cosa (no comemos mientras vemos la tele, escribimos, trabajamos, jugamos a las cartas, pasaeamos o conducimos). Cada cosa a su tiempo.

7. La atención correcta.
 Comer/vivir aquí, ahora. Cuando compras, cocinas, te sientas a la mesa, friegas los platos.

8. La concentración correcta.
La capacidad de la atención plena: cuándo tienes hambre, cuándo no; qué nutrientes está necesitando tu cuerpo en cada momento y cuáles no -sin equívocas intromisiones del deseo.


Resumiendo, recuerda siempre que cómo comes no es más que un reflejo de cómo vives. Quién eres -o cómo eres- se manifiesta en todo lo que haces. Evidentemente, nadie es perfecto, y ni tú ni yo ni nadie somos Dios ni vamos a vivir/comer como dios, pero sí podemos vivir/disfrutar en el empeño. Vivir/comer con atención, con la consciencia de que lo que comemos pasará a formar parte nuestra (como lo que vivimos, nuestras experiencias, pasan a formar parte de nuestra vida y de nuestro ser). Con agradecimiento por el regalo que el planeta y el trabajo de otras personas nos ofrecen. Con generosidad hacia nuestro propio organismo o hacia el de otras personas, cuando nos toca cocinar. Eliminando los venenos y toxinas siempre que esté en nuestra mano. Con placer y tiempo, degustando cada bocado y evitando el despilfarro, el desaprovechar las experiencias, por muy cotidianas y repetidas que nos parezcan -cada instante de nuestra vida es único e irrepetible.
En definitiva, estableciendo unos hábitos correctos.

Y a comer/vivir como Buda.

Buen provecho.

viernes, 14 de octubre de 2011

domingo, 9 de octubre de 2011

Dr. Martín Macedo


Durante miles de años los hombres de sal gobernaron el mundo. Con el advenimiento de la civilización moderna los hombres de sal comenzaron a disminuir hasta casi desaparecer en la actualidad. En su lugar surgió el hombre civilizado, altamente refinado y educado: el hombre de azúcar o sweet man. Los sweet men generaron un nuevo orden mundial. Crearon una magnífica civilización altamente refinada y analítica. Actualmente controlan el mundo.


Hasta hace unos quinientos años había muchos hombres de sal. Eran grandes hombres y mujeres. Tenían un profundo sentido del honor y tenían palabra. Cuando un hombre de sal hacía una promesa, prefería morir antes que faltar a su palabra. El hombre antiguo y el hombre moderno. El hombre de sal y el sweet man. Los tiempos han cambiado. Los sweet men tienen muchos problemas. El mundo es ahora mucho más complicado. El hombre de sal es, ahora, más necesario que nunca.


Sin embargo es la era dorada de los sweet men. Son muy refinados y educados pero, en general, adolecen de una cierta fragilidad física. Tienden al sobrepeso y son muy temerosos. En general se los ve cansados porque se esfuerzan mucho. No descansan bien ya que, con frecuencia, tienen pesadillas. Le temen al frío, al stress, a los gérmenes y al cáncer. Tanto es su temor a los microbios que, entre ellos, surgió un tipo particular llamado hombre farmacia. Como los sistemas inmunes de los sweet men son tan frágiles, los microorganismos están en su mejor época. Por otra parte la sangre azucarada crea condiciones óptimas para su proliferación. Por ello el hombre farmacia trabaja intensamente en una guerra eterna contra los microbios. El sweet man lucha angustiosamente contra otras amenazas. Por eso no es feliz. Cree firmemente que la vida es una guerra sin fin. Por ello no tiene paz. Lucha contra el cáncer, contra el sida, contra la pobreza, contra la inflación, contra la violencia, contra las drogas. Los sweet men no dan más. Están agotados de tanto trabajar por problemas que ellos mismos han creado.


Mientras tanto los hombres de sal esperan impasibles, en las lejanas montañas, el momento de entrar en acción. Saben que no deben imponerse sino esperar a que los sweet men acudan a ellos en busca de consejo. Ellos tienen las claves para la convivencia saludable de los seres humanos. Como llevan en su sangre la fuerza sagrada de los mares poseen la sabiduría de todas las eras. El mismo mar que golpea los acantilados hoy, lo hizo hace 100 millones de años. El mismo fluido ha permanecido inalterado. Y los hombres de sal llevan esa fuerza de los mares en su sangre, porque su sangre es un poco salada.


El sweet man le teme a la sal. Cree que si la toma morirá. Se conforma con unos cristales blancos de aspecto parecido a la sal, pero de un sabor extremadamente dulce. Y se ha vuelto adicto a tal punto que endulza su primer comida, apenas despierta cada mañana. Su insuficiencia nutricional lo obliga a buscar desesperadamente fuentes ricas en proteínas o bien toma suplementos vitamínicos artificiales. Esta forma artificial de nutrirse lo vuelve inestable emocionalmente.


Mientras tanto el agua oceánica sigue golpeando los acantilados, sin prisa, sin angustia, conciente de su grandeza y de su misión de preservar la vida en su más alta expresión. Algunas personas llaman macrobióticos a los hombres de sal. Este libro trata sobre la macrobiótica, una forma de vivir que busca rescatar las prácticas ancestrales de los hombres de sal. Tal vez algunos sweet men deseen convertirse en hombres de sal. Es bastante difícil pero es posible. Este libro le dirá como hacerlo